Ex Libris

jueves, 14 de junio de 2018

POESÍA RUSA

AL CANTO

Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.

No te imploraré palabras, pero dame 
una señal de que aún estás vivo.

No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.

Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.



Olga Berggolts 

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martes, 5 de junio de 2018

BAHLOUL JOËLLE. Lecturas precarias. Estudio sociológico sobre los "poco lectores"

BAHLOUL JOËLLE. Lecturas precarias. Estudio sociológico sobre los "poco lectores"

Por: Héctor Guillermo Alfaro López

México, FCE, 2002.

Uno de los aspectos que ha dado grandeza al pensamiento francés es su capacidad de sistematicidad, la cual se expresa a través de un preciso orden conceptual y metodológico. El énfasis puesto sobre todo en el método, desde el gran patriarca Descartes que hizo del método el fundamento organizativo del pensamiento, ha conducido a logros excepcionales y al descubrimiento de nuevas sendas para el conocimiento no sólo francés sino también humano en general. Sin embargo el lado oscuro de este énfasis es que una vertiente del pensamiento francés ha quedado obsesionada con la reflexión sobre el método, lo que redunda en que la formalidad metodológica sea privilegiada por sobre los contenidos temáticos, y da lugar, en el terreno concreto, a investigaciones de gran virtuosismo metodológico pero poco aportativas en cuanto a contenidos temáticos. Esta vertiente formalizadora se inscribe en la lógica de la mentalidad de un pueblo que prioriza el orden en todas las esferas de la vida cotidiana. La esfera del pensamiento no es algo lejano o ajeno del vivir cotidiano. El aspecto positivo de esa permanente preocupación por las cuestiones de orden metodológico es que ha permitido depurar, cuestionar o cambiar los métodos, dando lugar a métodos más precisos y rigurosos en la dilucidación de sus objetos de conocimiento. Las sucesivas metodologías desarrolladas a lo largo del siglo XX conllevaron métodos o rasgos de estirpe positivista que acentúan el enfoque cuantitativo, empirista y segmentador de la realidad. El cuestionamiento a esa tendencia propició el surgimiento y desarrollo de métodos constructivistas, que son lo contrario de los métodos positivistas. En estos nuevos métodos hay una clara orientación hacia la cualidad, en donde se pone de manifiesto todo ese espectro de fenómenos específicos y diferenciales que se rebelan contra el reduccionismo homologador del enfoque que sólo tiene ojos para la cantidad. Lo arriba aducido de manera lógica redundó en un cambio de visión y comprensión del objeto de conocimiento; y todo cambio de método corresponde una reconfiguración del objeto. Tales son las lecciones que nos deja el pensamiento francés en el orden metodológico. Pero estas lecciones tienen su complemento en el orden epistemológico dentro de las distintas disciplinas de conocimiento, como nos lo demuestra precisamente el libro de Joëlle Bahloul, Lecturas precarias. Estudio sociológico sobre los "poco lectores", del cual en primera instancia puede decirse que sigue el modelo francés de concepción y uso del método, así como una visión innovadora epistemológica respecto a su objeto de conocimiento: la lectura o, más exactamente, la categoría sociológica de los poco lectores.
Muy en el espíritu metodológico/ francés, J. Bahloul expone de primera instancia los rieles del método sobre los que se desliza su investigación: el método cualitativo; esto para señalar la distancia y peculiaridad de su enfoque en relación con todas esas investigaciones de carácter cuantitativo que sobre la lectura proliferaron en Francia desde los años 60 del siglo XX. Curiosamente quienes le encargaron a J. Bahloul su investigación fueron los mismos que financiaban las investigaciones cuantitativas (basadas "en una definición estadística de la lectura, [donde] los lectores fueron clasificados en función de la cantidad y naturaleza de los textos impresos que leían cada año"), la idea era que su investigación fuera complemento cualitativo de las investigaciones cuantitativas. Lo que no se previó del todo es que al solicitar una investigación cualitativa se presenta un gran problema: su enfoque, desarrollo y resultados se convierten por sí mismos en una fuente de crítica para las investigaciones cuantitativas. Comenzando en este caso por la crítica a la categoría sobre la que se fundan tales investigaciones: los "poco lectores". Unas palabras sobre la traducción de esta categoría; el concepto original en francés es faible lecteur o lecture que literalmente significa lector o lectura débil, lo cual, por supuesto, puede resultar extraño a un lector de habla española que puede interpretarlo de forma distorsionada. Y aunque la traducción "poco lector" tampoco es convincente al menos está más cerca de nuestra comprensión. J. Bahloul por su parte estima que esa categorización de "poco lector" más que mostrar una problemática sobre el fenómeno de la lectura en Francia es encubridora de ella. El otro factor a resaltar en su investigación, y que de hecho es la compañía justa de su enfoque cualitativo, es su concepción y utilización epistemológica de la disciplina desde la que lleva a cabo su investigación: la sociología. Pero ésta, entendida no de forma cuantitativa, sino de manera amplia, como la entendía el sociólogo y antropólogo Marcel Mauss: una sociología productora del hecho social total que muestra la complejidad de las interacciones e intercambios que componen la socialización del lector. Una concepción sociológica como hecho social total, y apoyada en un método cualitativo, permite explorar y comprender en sus múltiples aspectos lo particular interactuando con lo global de un fenómeno de extrema complejidad como es la lectura, complejidad que al no ser estudiada con las herramientas metodológicas y epistemológicas adecuadas ha ocasionado un sin fin de equívocos, malas interpretaciones y hasta encubrimientos de lo que realmente es la lectura.
Una vez que J. Bahloul ha precisado sus soportes tanto metodológicos como epistemológicos, procede a fijar su objeto de conocimiento, circunscrito a la categoría de los "poco lectores". Categoría que fue producto o invención de las investigaciones cuantitativas, las que llegaron a una clasificación de los diversos grupos de lectores a partir de las cantidades de libros leídos por cada uno de ellos anualmente: los que no leen ningún libro, obviamente son caracterizados como no lectores; 1 a 4, o 5 a 9 poco lectores; 10 a 24 medianos lectores; más de 25 grandes lectores. De esta clasificación lo que centra la atención de las investigaciones es la de los "poco lectores" por todo lo que oculta, pero también por lo que muestra; y lo que manifiesta es que es una zona movible de incidencia de las otras categorías. Para seguirle la pista a esa movilidad es por lo que J. Bahloul pone en marcha su maquinaria indagatoria cualitativa y sociológica. La ruta seguida se bifurca en tres ejes que a lo largo del camino de la investigación se intersectan para mostrar los entrecruzamientos de lo particular y específico del fenómeno, con lo general. Esos ejes son: 1) la biografía familiar y educativa y la biografía lectora; 2) la socialización de la lectura; 3) la representación del libro y de la lectura. Con el primer eje J. Bahloul sigue las trayectorias individuales de sus entrevistados, que quedan enmarcadas en cuatro escenarios de lectura: creciente, decreciente, estable y variable. En este eje queda de manifiesto ese equívoco que hace de este tipo de lectores un estado fijo e incluso inmutable para mostrar que los "poco lectores" son lectores que se han constituido así a partir de trayectorias propias y específicas, en las que está implícito un determinado capital cultural y social, que de hecho es el que les señala esa trayectoria seguida. El segundo eje detalla los espacios de socialización de tales lectores, estos son los espacios en que acceden al libro y a la lectura, tanto en la esfera del dominio privado más íntimo (como es la familia) como en el espacio abierto, público. Es en este eje donde J. Bahloul hace un descubrimiento "verdaderamente atroz": con los pocos libros a los que han llegado los "poco lectores" no han tenido nada que ver la escuela, ni la biblioteca ni la librería, que "brillan por su ausencia". Más bien han llegado a ellos a través de la recomendación de conocidos (y hasta desconocidos), pero principalmente por la promoción que hacen de ciertos libros las redes comerciales y los medios masivos de comunicación. Dato que debe hacer reflexionar al gremio bibliotecológico. Asimismo es aquí donde se explica cómo y por qué la lectura para los "poco lectores" sólo entra en la "lógica de los tiempos muertos", que son los de la huida de la vida profesional y activa, por lo que no se los considera como una actividad de acumulación de ganancia simbólica o social. La lectura es algo muy periférico a la vida de los "poco lectores", porque no tiene que ver con la reproducción de sus vínculos sociales habituales. Y en el último eje queda en evidencia el peso que tiene la representación de la lectura y el libro para tales lectores, puesto que esas representaciones se significan como puntos fronterizos entre lo que se considera como lectura legítima y su contraparte, la lectura de autodesvalorización, que es precisamente la que ellos llevan a cabo. Lo que se corresponde con una mitologización del soporte libro, que al mismo tiempo degrada los otros soportes que frecuentan mayoritariamente. Así para "los poco lectores" la auténtica lectura es la que realizan las "personas de cultura" y que por lo mismo hacen de la lectura un estilo de vida, que muestra su gusto distintivo; y por el contrario su lectura no tiene nada de valor porque es producto del descanso, la divagación o la evasión. Correlativamente los libros legítimos son aquellos que sirven como soporte a los textos canonizados por la gran cultura, mientras que los soportes como los periódicos, los folletos o las revistas, que ellos leen, son sólo soportes de textos intrascendentes. Pero con esto la investigación cualitativa y sociológica de J. Bahloul pone en evidencia uno de los ocultamientos ideológicos de las investigaciones cuantitativas, que podemos expresar como "el bosque no deja ver los árboles" porque los "poco lectores" suelen ser ávidos lectores que leen gran cantidad textos, sólo que éstos no se encuentran en el soporte libro. Así, al considerar al libro como único parámetro de medición de la cantidad de lectura se está haciendo una ideologización de este fenómeno, que sólo quiere mostrar aquellos aspectos legitimadores de un determinado tipo de cultura, que están justificados cuantitativamente.
La dimensión crítica que subyace a lo largo de toda la investigación de J. Bahloul, así como su organización metodológica y epistemológica, la hacen un modelo excepcional no para copiar pero sí para reflexionar y encontrar inspiración para llevar a cabo investigaciones innovadoras y productivas sobre el complejo y hermoso tema de la lectura.
Sólo resta hacer algunas consideraciones sobre la pertinencia de este libro para el campo bibliotecológico, para el cual el tema de la lectura es consustancial. Lo primero es que con él se nos da una muestra de lo que implica llevar a cabo una investigación sistematizada y rigurosa, en la que han quedado proscritos los golpes de inspiración; es decir, la divagación. Investigación que guarda el equilibrio de lo práctico con lo teórico, así como de lo particular con lo general. Es conveniente señalar esto que va a contramarcha de un tipo de investigación signada por la sistematización y el empirismo. Además en la investigación bibliotecológica aún tiene una gran preeminencia la visión positivista de marcada orientación metodológica cuantitativa, como lo demuestran todas aquellas investigaciones que buscan detectar las necesidades de información de diversas comunidades, en las que se quiere hacer de la acumulación estadística virtud, investigaciones que, por lo mismo, adolecen de graves limitantes de perspectiva.
El enfoque sociológico muestra la necesidad de que la investigación bibliotecológica abra la mirada para comprender la lectura en su vasto entramado social, mirada que ha de trascender lo particular para abarcar el horizonte y hacer con ello más legible el rostro proteiforme de la lectura. Por último, es necesario asumir el ejercicio permanente y tenaz de la crítica para iluminar el camino de la investigación. Todo esto nos deja la lectura de este libro paradigmático: Lecturas precarias.

domingo, 20 de noviembre de 2016